Luteína y zeaxantina: los carotenoides del huevo

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Luteína y zeaxantina: los carotenoides del huevo

Es reseñable cómo un objeto pequeño como el huevo puede llegar a encerrar tantas sorpresas. Si bien sus principales beneficios nutricionales son ampliamente conocidos, existen otros que aún no tiene presentes buena parte del gran público y que resultan igualmente interesantes a la hora de comprar huevos, sobre todo por lo que tienen de particular. Es el caso de la concentración de carotenos que posee el huevo, concretamente de dos: la luteína y la zeaxantina. ¿Conoces su relación con la salud ocular humana?

Empecemos por recordar qué son exactamente los carotenoides. Se trata de pigmentos orgánicos presentes en la naturaleza que son responsables de muchas de las tonalidades más llamativas que encontramos en animales y vegetales, en particular en el espectro que va del verde al amarillo y el rojo. El color de la yema del huevo también se debe a la presencia de los carotenoides en su composición. De hecho, el propio nombre de la luteína procede del latín luteus, que significa ‘amarillo’.

Seguro que has oído más de una vez que la zanahoria es buena para la vista. Esto se dice precisamente por su contenido en luteína y zeaxantina, puesto que estos dos carotenoides están presentes en la retina humana. Concretamente, se hallan concentraciones de ellos en la mácula, una pequeña zona entre cuyas funciones se encuentra la distinción de los colores.

Aunque aún no hay pruebas concluyentes sobre el papel que juegan la luteína y la zeaxantina en la salud ocular, sí se han realizado estudios en los que se ha hallado que las personas con una dieta rica en el aporte de estos carotenoides son hasta un 25% menos propensas a desarrollar degeneración macular asociada a la edad, una enfermedad que resta progresivamente agudeza visual.

Un aspecto particularmente interesante que queremos destacar en Granjas Redondo es el hecho de que el huevo es la única fuente de origen animal de estos pigmentos en una concentración reseñable, puesto que de hecho los animales no pueden sintetizarlos por sí mismos sino que deben obtenerlos de fuentes vegetales. Así, estamos ante una propiedad poco conocida pero realmente interesante. Si quieres sugerencias para platos ricos en estos carotenoides, te gustará saber que entre los vegetales que presentan un mayor contenido están la col, las espinacas y las acelgas.

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