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Cuando vamos a comprar huevos nos encontramos que, desde enero de 2004 todos ellos vienen marcados con un código alfanumérico y, desde enero del siguiente años también con una fecha en la cáscara, esto es porque la Unión Europea establece una nueva normativa de comercialización de los huevos frescos destinados al consumo humano, es decir, de clase A, con el fin de facilitar el acceso a información relevante de los mismos a los consumidores. La tinta con la que se marca cada huevo debe ser de color rojo y alimentaria.

Es reseñable cómo un objeto pequeño como el huevo puede llegar a encerrar tantas sorpresas. Si bien sus principales beneficios nutricionales son ampliamente conocidos, existen otros que aún no tiene presentes buena parte del gran público y que resultan igualmente interesantes a la hora de comprar huevos, sobre todo por lo que tienen de particular. Es el caso de la concentración de carotenos que posee el huevo, concretamente de dos: la luteína y la zeaxantina. ¿Conoces su relación con la salud ocular humana?

Es bien sabido que uno de los principales beneficios nutricionales a la hora de comprar huevos es su elevado contenido en proteínas. Lo que quizás hayas oído también es que las proteínas del huevo, además, se distinguen por su alta calidad. Es un concepto que cada vez se oye más en el ámbito de la nutrición y la dietética, que a su vez continúa ganando relevancia en la sociedad. ¿Pero qué significa exactamente y qué implicaciones tiene para tu alimentación?

Este 12 de octubre se celebró el Día Mundial del Huevo. No es que coincida con nuestro festivo nacional, sino que se realiza cada año en el segundo viernes de octubre. Una jornada tan buena como cualquier otra para comprar huevos ecológicos y recrearse en todas las posibilidades que ofrece su sabor… pero también para conocer un poco más de la importancia de este alimento en la dieta y la cultura de las sociedades de todo el mundo, así como de lo que aportamos desde granjas como la nuestra a la hora de mejorar las condiciones de su producción y, con ello, las propiedades del huevo que llega al consumidor.

¿Te has encontrado alguna vez dos yemas juntas en el mismo huevo? Se estima que sucede en una de cada mil unidades, de modo que es algo que resulta poco común pero relativamente fácil de ver en algún momento, a poco que acostumbres a comprar huevos y usarlos en tu cocina. ¿Cuál es la explicación de este fenómeno? ¿Tiene alguna implicación para su consumo? Te lo contamos todo.