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¿Cómo conservar los huevos? ¿Cómo saber si son frescos?

Todos los tenemos en casa, los consumimos a menudo y son una parte importante de nuestra dieta. Pero, ¿cómo podemos conservar los huevos para que no pierdan sus propiedades y duran en perfecto estado durante más tiempo? ¿Cómo saber si son frescos realmente? Si siempre te has preguntado estas cuestiones, te invitamos a no perderte este siguiente post de nuestro blog.

En un artículo anterior en este mismo espacio, ya os explicamos cuáles eran los principales beneficios de la clara del huevo ecológico. Se trata, de largo, de un poderoso aliado para una alimentación sana y también para los deportistas, gracias a su alta cantidad de proteínas.

Lo primero que tenemos que saber es que, para conservar los huevos en el hogar, debemos hacerlo siempre en la nevera y, a ser posible, en su envase original y siempre colocado de manera horizontal en un estante. Esta, en nuestra opinión, debería de ser la colocación ideal.

En nuestra experiencia, no es para nada recomendable mantener los huevos en la puerta ni tampoco en los típicos compartimentos que suelen traer los frigoríficos para los huevos. ¿Te preguntas por qué? Te lo explicamos. En la puerta de la nevera se sufren los mayores cambios de temperatura al estar constantemente abriendo y cerrando.

Además, al dejarlos en su envase original, también estarán protegidos contra las variaciones térmicas, los olores del resto de alimentos y comidas o los golpes.

Del mismo modo que os recomendamos cómo conservar los huevos, tienes que saber que para detectar si es fresco o no es comprobando la consistencia de la clara. De esta forma, un huevo que es realmente fresco contará con dos zonas distintas en la clara. Una más consistente y otra más líquida. A simple vista se diferencian perfectamente.

Así, cuando el huevo es más fresco, la clara densa es más gelatinosa, perdiendo esa firmeza a medida que va perdiendo frescura. En el momento en el que te sea difícil diferenciar ambas zonas, implica que el huevo es mucho menos fresco. Además, si un huevo pierde frescura, la membrana de la yema también resultará menos consistente, llegando a achatarse.