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El colesterol del huevo: Derribando mitos

Lo has escuchado. Todos lo hemos hecho. El colesterol del huevo es malo para la salud y, por tanto, tenemos que limitar al máximo su ingesta. Algo parecido, ¿verdad? ¿Y qué hay de cierto? ¿Nos creemos este viejo mito que ha llegado hasta nuestros días? ¿O mejor ofrecemos información científica y médica para que cada uno saque sus propias conclusiones? Realmente consideramos que esta última es la mejor opción. ¡Comenzamos!

En un post anterior, no hace demasiado tiempo, ya os explicamos que el huevo es recomendable en la dieta diaria de todas las personas. La creencia popular nos dice que este alimento posee altos niveles de colesterol y que, por tanto, su ingesta tiene que ser muy limitada. Todo se debe a un estudio de la década de 1970 en la que la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) recomendaba un máximo de tres huevos a la semana. Este mensaje caló en la sociedad y se extendió al resto de países.

Más de 40 años después, sabemos que esta premisa está totalmente desactualizada y que los estudios actuales han revelado la verdad acerca del colesterol del huevo: su consumo es favorable respecto a la mortalidad cardiovascular. Hay uno especialmente interesante realizado con una muestra de más de 88.000 mujeres en el que se dictaminó que no existe relación alguna entre el consumo de huevos y la aparición o una mayor incidencia de enfermedades del corazón.

¿El colesterol del huevo no es malo?

En efecto. El colesterol dietético, aquel que ingerimos a través de los alimentos, es mínimo y siempre de buena calidad, jamás saturado, aquel responsable de los altos niveles de LDL (colesterol malo).

Para tenerlo claro. Un huevo de tamaño medio cuenta con 200 mg de colesterol, pero una enorme cantidad de grasas insaturadas y solo 70 calorías. Tienes que tener presente que los fosfolípidos que posee son vitales a la hora de interferir en su absorción, por lo que su efecto en nuestra sangre es apenas inapreciable.

Para darse cuenta de esto, hay que fijarse que hace ya más de 20 años, en el año 2000, la propia Asociación Americana del Corazón revisó su recomendación al respecto. En esta ocasión, dictaminó que el colesterol del huevo no supone ningún riesgo para que las personas puedan padecer enfermedades cardiovasculares.